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Una crónica (?) de la inauguración

Miércoles 2 de octubre de 2013, por Adrián Santos

El lugar de encuentro era la explanada de la Universidad de la República. Minutos antes de las 14:00 la confluencia de ciclistas era importante y se empezaba a notar que algo iba a ocurrir. A la hora convocada, cientos de ciclistas adultos, veteranos, niños, jóvenes, ocupaban la totalidad de la explanada.
Los rostros reflejaban alegría. Los excépticos dejaban mostrar una leve sonrisa. Los convencidos estaban radiantes. Todos se saludaban. Las ruedas de las bicis no dejaban caminar. Nadie quería caminar, querían rodar. Ahora se va a poder hacer un mas seguridad. Y todos pedían mas. Se asoman las caras de los compañeros de otras organizaciones ciclistas. Los clowns dicen presentes con sus narices rojas. Canales de televisión, radios, cadenas internacionales, querían las palabras de las autoridades, y sobretodo de los ciclistas. Los fotógrafos se trepaban en los altos de la Biblioteca Nacional o el edificio de la Udelar para buscar las mejores fotos de la concurrencia. Autoridades departamentales, municipales, universitarias, de la Comisión Honoraria de la Salud Cardiovascular, de la UNASEV, estaban expectantes. La Intendenta comenzó a regalar chalecos reflectivos a los asistentes. Rápidamente se agotaron.

Con una bici de publicidad rodante oficiando de amplificación, las autoridades se dirigen a la concurrencia. La Intendenta de Montevideo, Ana Olivera dijo que han venido "trabajando con la Universidad de la República y con distintas organizaciones que están vinculadas con promover el uso de la bicicleta ... y este es el primer resultado, esta es la primer experiencia, que vamos a seguir ampliando. Se proyecta extender, no solamente con la proyección de la extensión de las bicisendas, sino también con la creación de un sistema de bicicletas públicas".
El Rector de la Udelar, Rodrigo Arocena dijo que el ánimo es "colaborar para mejorar la calidad de vida, colaborar con la Intendencia, y desde el punto de vista de la Universidad, con una inicitaiva que no fue de las autoridades universitarias, que fue de los estudiantes y docentes, apoyar algo que está bárbaro".

Los organizadores dieron alguna indicación. Las bicis se comenzaron a dirigir hacia el callejón entre la Udelar y la Biblioteca Nacional. Se intercalaban distintas generaciones, parejas, familias. Todos sonrientes. Felices.
El "pelotón" tomó la ciclovía de Frugoni. Eran muchos. Varios tuvieron que optar por rodar por la calle. Luego tomaron Yaro, para posteriormente agarrar San Salvador. El repecho hacia la sede de la UTU dejaba ver una caravana. En los bicicletarios recientemente instalados ya hay dos bicis (seguramente los dueños están dentro del edificio estudiando o trabajando). Los vecinos salen a saludar. La bici parlante les advertía de la buena nueva: son vecinos del bici circuito. Niños en tricilos estaban con sus padres en las veredas. Son los futuros usuarios de las instalaciones que se inauguraban.
Al cruzar por la periferia tanto comerciantes como vecinos saludan. La caravana toma Salto, para luego volver hacia San Salvador. Nuevamente los repechos dejan ver la magnitud de la marcha. Los vecinos siguen saliendo a saludar a la caravana. Mas tarde una vecina escribe: "... divina la impresión que me llevé esta mañana cuando salí a cumplir con la rutina diaria de las tareas del hogar y vi que algunos vecinos salían a dar un paseo con sus bicis y que desde bien temprano ya había gente paseando por la calle San Salvador en bicicleta. Una emoción ver a los guricitos paseando tranquilamente como lo hacíamos nosotros cuando éramos niños. Volví a mi infancia por un instante cuando los autos que habían tomado la costumbre de venir por San Salvador, como si fuese pista de carrera los vi pasar despacito como cuando vivía en la calle Roque Graseras y era empedrada. Que placer!!! Mi madre se emocionó también cuando vio a los guricitos pedaleando. La gente pasaba saludando y nosotros alentando. Buenísima idea y que pasen por casa al menos yo agradecida!!!!"

La caravana tomó la ciclovía en Julio Herrera y Reissig. Los inspectores municipales organizaban el cruce en la calle Gonzalo Ramírez. Eran muchas bici. Los ciclistas siguieron por la bicisenda, y se comenzaron a esparcir en los alrededores del Castillo del Parque Rodó, donde está el escenario. Los músicos prueban sonido. Los ciclistas felices. Toca la primer banda: Los cangrejos. La gente disfruta. Algunos se retiran, otros llegan. Las chicas del programa de Uniradio, "Con la cabeza en los pies" amenizaban la fiesta y convocaban a contar en telegramas "historias con tu bici". Llegan los vendedores de tortafritas, pizza y algodón de azúcar. Mas tarde toca Gallo Malo y cierra la noche Maia Castro y su banda. Maia cuenta que vino en bici a la prueba de sonido. Cuando tocan una milonga, una pareja se pone a bailar. Todos festejan. Las organizaciones ciclistas reparten volantes y pegotines. Todos convocan a seguir con mas. Coincidencia total: esto es solo un primer paso. El cielo amaga y se nubla, pero al rato, vuelven a aparecer los ultimos rayos de sol. La tarde va cayendo y la fiesta terminando. Cuando finaliza el espectáculo, los organizadores se despiden. Prometen mas. Muchos se quedan donde están. No hay apuro. Quieren seguir. La fiesta no terminó. Recién comienza esta primavera.

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